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martes, 4 de febrero de 2014

Siete temperamentos, una hipótesis de trabajo

Siete Temperamentos, una hipótesis de trabajo

Por el sólo hecho de buscar un poco más en  la riqueza de cualidades y matices de la psique humana, desde una perspectiva científica, la psicóloga Patricia Fernández de Ordóñez presenta lo que denomina una hipótesis de trabajo, tan antigua como la historia misma del hombre. Los Siete Temperamentos (o Rayos, cuestión de palabras y de gustos, si se quiere) se esbozan como complemento del conocimiento.

 

-¿Cuáles son los antecedentes de este enfoque, Patricia?

-Por interés científico y filosófico, así como por inquietudes humanísticas, veo cómo se va dando una convergencia, casi sin ser querida, de la ciencia, lo filosófico y lo espiritual. Así es que la psicología, que surge a principios del siglo pasado, muy influida por una ciencia materialista, llega por una necesidad de bucear en las profundidades humanas y balancear esa observación tan extrema de lo externo, de medir y experimentar todo, pero olvidando qué pasaba en el mundo interior del hombre. Ante una sensación de vacío en los seres, porque lo subjetivo es tan real como lo objetivo, comienza la psicología con el descubrimiento de un nivel inconsciente.

-¿Qué factores se consideraban anteriormente en el hombre?

-Fundamentalmente dos: el hereditario, es decir, la influencia genética, y el condicionamiento medioambiental. Ya en pleno siglo XX, los autores empezaron a darse cuenta de que la conducta del hombre no es explicable sólo a partir de esos dos factores. Por ejemplo, ¿por qué personas en circunstancias parecidas reaccionan de modo tan distinto? Tenemos el caso de Víctor Frankl, con sus vivencias y observaciones en los campos de concentración nazis. Algunos se desmoronaron y otros se fortalecieron, pudiendo alcanzar incluso expansiones de conciencia. Y los factores antes mencionados no alcanzan a explicar la diferencia. 

-Estos hechos le dan un giro al campo del estudio de la psique, lógicamente.

-Nuevas corrientes empiezan a considerar un tercer factor. Los junguianos hablan del sí mismo, los transpersonales lo hacen del self transpersonal y también nace la corriente de la psicosíntesis de Roberto Assagioli. Ese factor es el organizador y director de los procesos psicoespirituales, que podría llamarse el ser profundo, el hombre interno. Y de aquellas líneas de estudio parten abordajes complementarios.

-¿Cómo se inserta en ese avance la hipótesis de trabajo de los siete temperamentos básicos?

-El hombre tiene una naturaleza compleja y es un desaño poder comprenderla. Hay varios caminos posibles. Uno es el que acaba de mencionar, cuyo tronco central se encuentra en la descripción que hace Alice A. Bailey. Los antecedentes se ubican en las mitologías y tradiciones grecolatina, egipcia, hindú y, por supuesto, judeocristiana. En el siglo XX se retoma, tratando de aplicarlo en un nivel estrictamente psicológico. Luego de Bailey, una serie de profesionales se enfocan en el desarrollo de su descripción.

-¿Podría mencionar algunos?

-Assagioli, psiquiatra italiano fallecido a mediados de los '80, creador de la psicosíntesis, decía que el hombre es más que este cuerpo visible, con una parte más profunda, con lo cual uno debe tratar de contactar para, de este modo, posibilitar la expresión de sus potencialidades y poseer un sentido de plenitud. En uno de sus libros mas conocidos, “Topología de la psicosíntesis”, se refiere a estos siete temperamentos, y en una monografía posterior, publicada en 1983 en Londres, describe a cada uno.
El doctor Robert Gerard, cocreador de la Fundación Internacional de Psicología Integral, en Los Ángeles, California, tomó esa hipótesis y desarrolló el “Manual para el autoanálisis individual de rayo”. Rayo, entendiéndolo como temperamento, cabe aclararlo. También incorporó un sistema de meditaciones integradas y visualizaciones simbólicas. Otro centro, en New Jersey, Estados Unidos, es la Universidad de los Siete Rayos, que dirige Michael Robbins, PhD en psicología, que editó un material muy interesante en dos tomos. Junto a sus colaboradores recopiló durante tres años mas de 1.500 casos con la intención de llegar a estandarizar un test, que figura en su segundo libro. Lo denominó “Perfil de Identidad Personal”. Después elaboró un segundo test, con enunciados mas sintéticos, y se creó el “Perfil de Identidad Estudiantil”, para aplicarlo específicamente a los estudiantes secundarios y universitarios, de ayuda para maestros y profesores.

-¿Qué caracterología posee cada uno de los siete temperamentos?

-El primero se llama de voluntad o poder. Corresponde a las personas que se expresan tratando de imponer su propia voluntad; los que lideran y dirigen, políticos y empresarios. El segundo tipo es el de amor-sabiduría; en este se hallan quienes se dedican a profesiones protectoras, que nutren y forman; docentes, profesionales terapéuticos. El tercero es el de la inteligencia activa y adaptabilidad. Gente con gran capacidad de pensamiento abstracto, interés filosófico y que piensan en función de principios. El cuarto tipo es el que determina la armonía a través del conflicto, de la belleza y el arte. A partir de una crisis se tiene la oportunidad de realizar algún aprendizaje, insight, como el concepto de aprendizaje de Piaget, de reacomodación de las estructuras y la totalidad. Estas personas observan los matices: los estetas, Chopin en la música, los mismos psicólogos...

-Usted está aportando datos relativamente positivos.

-Los hay también negativos, pero lo dejamos para otra ocasión. Sigamos con el quinto tipo, el del conocimiento concreto y ciencia. El método positivista se erige como el ejemplo más claro. Se asocia a la capacidad tecnológica. El sexto se refiere a la devoción e idealismo. Son quienes se entregan por un ideal, con sensibilidad de carácter místico. Y el séptimo es de orden y ceremonial. Son ritualistas, con hábitos de los cuales dependen bastante, así como de una gran capacidad organizativa. Como buenos directores de orquesta, introyectan a la totalidad del conjunto a su cargo. 
La psicología en general se desarrolló fabulosamente y esta hipótesis de trabajo de los siete temperamentos es nada más que un estudio que complementa ese desarrollo, que ha ido en muchas direcciones, como he dicho antes. En este momento, único, en que el hombre se encuentra en una crisis tan profunda y generalizada, se abre una posibilidad de demostrar nuestras capacidades creativas, y contamos con un cúmulo importante de caminos terapéuticos al alcance de la mano, de armonización psicocorporal, meditación y otros medios.

-Algunos estudiosos se atreven a hablar de actualización de viejas tendencias.

-En esa expresión de toda una nueva tendencia que está apareciendo, con la consideración del tercer factor que indiqué anteriormente, se da una actualización con los aportes mismos de la ciencia, cuyos logros son indudables. Cabe evaluar todo un saber subjetivo que también es evidente . De su combinación puede salir una síntesis muy rica, y de hecho está ocurriendo. Tal el caso de los siente temperamentos, que son retomados en su valor en estos días en Occidente, luego de que se los enunciara de un modo alegórico, oscuro. También los aportes de los distintos tipos de meditación. La ciencia los toma, los desarrolla y les aplica el rigor científico. 

-Es llamativa la circunstancia en que se produce esta síntesis.

-Esta es una experiencia tremendamente útil. La crisis ecológica (y otras) no hace más que evidenciar un grave problema moral en el mundo, una crisis ecológica interna de la humanidad, que puede ser aprovechada. De una crisis el hombre puede salir más fortalecido mental y emocionalmente más libre. Todo depende de cómo aprovechamos los tres factores de los que hemos hablado. Erich Fromm, en “El miedo a la libertad”, dice que para ser verdaderamente libres necesitamos ser maduros emocional y mentalmente. Esta es la posibilidad del momento. Hacernos cargo de que podemos ser libres espiritualmente. Cuantas veces queremos tener una respuesta más constructiva frente a las circunstancias  y no podemos, hacemos lo que podemos. Así podremos liberarnos de la esclavitud que nosotros mismos nos imponemos, profundizando en nuestra propia naturaleza.

 

Entrevista de Aurelio Álvarez

 

lunes, 20 de enero de 2014

Felicidad flexible

Felicidad flexible

"Tienes que tener la mente más abierta y podrás ser más feliz", sostiene Jenny Moix,psicóloga, profesora universitaria y autora del libro del que tomamos su título para hacerlo nuestro, que se aleja de las ideas estereotipadas

 

    

Con la que está cayendo, ¿podemos hablar de felicidad, Jenny?

-El otro día estaba leyendo y vi por primera vez la palabra adanismo, que expresa la idea de que nos creemos un poco adanes, los primeros hombres en esta tierra, como si no hubiera habido nunca en la historia de la humanidad guerras, epidemias, mirándonos mucho el ombligo. De todos modos, en mi libro hablo más de flexibilidad que de felicidad, palabra ésta que me da cierto temor porque creo que a veces provoca más efectos negativos que positivos, en el sentido de que vamos buscando aquella felicidad que nos muestran los anuncios y algunos libros de autoayuda, una felicidad vacía, hueca, fácil de conseguir, y que finalmente nos causa frustración.

-¿Cómo concebiste la idea de una felicidad flexible?


-Los psicólogos observamos que hay pacientes que con la terapia evolucionan muy bien, mientras que otros siguen encallados, bloqueados y no avanzan. Y la terapia es la misma, tanto en unos como en otros casos. Pensando en esto, llegué a la conclusión de que la clave es tener flexibilidad. Algunos pacientes llegan a la primera consulta, hablan de sus problemas y su malestar. Tú escuchas, los entiendes, y el paso siguiente es mirar esos temas desde otros ángulos para evolucionar, abrir la mente. Es cuando aquéllos se sienten, exagerando un poco, como si les dijeras “eres tonto, porque podrías haber visto de otra forma esta cuestión y en cambio lo haces desde aquí…”. Y no lo aceptan, prefieren que les des la razón y digas “sí, estás muy mal y tienes razón, no hay otra manera de afrontar tu vida”.

-Ese mirar desde otro ángulo también invita a re-significar lo que estamos viviendo hoy como crisis, y no resignarse, que sería bajar la guardia.

-Recientemente una señora me comentaba que acababa de fallecer una hija y no se sentía mal por ello. Le respondí que, si estaba así, era señal de que se había colocado en otro nivel de percepción, dándole otro significado a lo acontecido. Cuando hablo de flexibilidad y de aceptar las cosas tal como vienen, muchas personas creen que me refiero a resignarse, y es todo lo contrario: aceptar una situación quiere decir que no la estás evitando, que la miras cara a cara, y es el primer paso hacia un cambio. Esta crisis, como otras, nos lleva a reubicar todo.

-Deberíamos lograr una buena química entre pensamientos y emociones para adecuarnos a este contexto de crisis.

-Ocurre que a veces, frente a estas situaciones difíciles, de crisis, el problema es tomar una decisión: las emociones dicen que tienes que ir por aquí y los pensamientos, por allá. Entonces la pregunta es “qué hago”. De hecho, en técnicas cognitivo-conductuales se afirma que cuando debes tomar una decisión tienes que puntuar los aspectos positivos y los negativos, sumarlos en dos columnas y contrastar sus resultados, para luego elegir el camino que haga la diferencia. Es ridículo. A nivel personal, me imagino a mí misma con 80 años, con más sabiduría y conocimientos, y ante la pregunta “qué hago”, la Jenny con esa edad me aconseja. Normalmente dice: “¡Déjate de tonterías y haz lo que te apetezca!” (risas).

-Hacer el camino con corazón, diría Castaneda.

-Se sabe a través de experimentos científicos que aquellas personas que tienen afectado el campo emocional, y aun conservando su inteligencia racional intacta, toman malas decisiones. La cuestión es aprender a reconocer qué es lo que queremos. Por otra parte, existen muchas mujeres que se han entregado totalmente a otras personas, y frente a la pregunta “qué te gustaría hacer, con qué disfrutas, qué te pide el corazón”, responden que no lo saben. Es decir, es gente que ha anulado aquello que quiere y siente.

-En todo proceso de cambio hay un coste, no es gratuito, se producen “dolores de parto”. Como cuando crecemos, nos duelen los huesos. Pero el dolor es inevitable y el sufrimiento es optativo, según Buda. ¿Convendría reconocer esta diferencia a nivel social?

-Sí, y he aquí un problema: no diferenciamos dolor y sufrimiento. La clave de la psicología es que lo que nos pasa no afecta nuestras emociones, sino aquello que pensamos acerca de lo que nos pasa, es decir, cómo interpretamos lo que nos sucede. Al conseguir establecer esa diferencia damos un salto increíble. Mi especialidad es tratar con pacientes con dolor crónico, y me he dado cuenta de que cuando ellos piensan “este dolor no se acabará nunca, ya no puedo más con este dolor”, sufren más.

-En estos casos de pacientes con dolor crónico, ¿hay una oportunidad para el humor, para reírse?

-Sí, y tanto… Por supuesto que en estos casos se produce mayor índice de depresión con respecto a quienes no sufren dolor crónico, pero también es cierto que algunas de estas personas son más felices que muchos que tienen salud, dinero y todo lo demás.

-Frente a la adversidad, como puede ser la enfermedad, un accidente o un vuelco imprevisto en la vida, se plantea lo que es justo o no, porque nos ha tocado…

-El error es que por nuestra cuadriculación mental hemos creado una idea de justicia de que “esto es justo y esto es injusto”, basándonos en que los humanos nos pensamos muy poderosos, que lo tenemos todo muy controlado y las cosas tienen que ser así y así. En realidad, somos hormiguitas en un planeta en el cual ahora puede venir un vendaval y llevarse nuestra casa… y decimos “esto es injusto”. Hay una complejidad de factores que afectan la realidad y la hacen incontrolable. Esas situaciones difíciles nos conducen a otra pregunta: “por qué a mí y no al otro”. Y esa pregunta tiene un origen religioso, subyaciendo la idea de que Dios me ha castigado, como si hubiera alguien repartiendo cosas, justas o no. Creo que no hay nadie y si lo hubiera, no creo que fuera repartiendo castigos, este es un mundo caótico, y si nos diéramos cuenta de nuestra pequeñez no sufriríamos tanto. Deberíamos ser más humildes.

-Éste es un momento histórico interesante, de una gran incertidumbre general, donde nos vemos situados en un nuevo punto de largada. ¿Qué ideas y recursos ponemos en nuestra mochila para andar el camino que nos espera?

-A veces se define a la inteligencia como la capacidad de almacenar dudas. Cuando vemos cosas que no nos encajan en nuestras cuadrículas mentales las desechamos, como si no existieran. La cuestión es tener un cajón para poner ahí las dudas que vamos teniendo, y quizás con el tiempo, cuando nuestro cerebro tenga recopiladas más experiencias, más datos, se entienda su significado. Por ejemplo, alguien con mentalidad científica va a que le tiren las cartas y le aciertan muchas cosas; es probable que pensara “¡oh!, ¿y ahora qué hago yo con esto?”. Podría creer que es una tontería y descartarlo, o bien ponerlo en ese cajón de dudas, y quizás el tiempo le diera una explicación o quizás no. Tener un cajón de dudas en el cerebro sin desecharlas es una gran capacidad que deberíamos desarrollar.

En la universidad doy clases de atención y percepción, de las cuales la parte práctica es mindfulness (atención plena). La atención es como una linterna, según la dirijas en una u otra dirección, presto atención a esto o aquello; pero hay personas que van con su linterna para arriba, abajo, a un lado y al otro también… y los pensamientos van y vienen sin control. Un recurso increíble es saber manejar la atención en cada momento.

También debo decir que personalmente tengo cada vez menos certezas. Por ejemplo, la epigenética es una revolución: ahora esta nueva rama de la ciencia está demostrando que vivencias pueden afectar a que nuestros genes se expresen o no y que incluso este “interruptor” que hace expresarse a los genes lo pueden heredar los hijos. Esto es, que algunas cosas que vivimos podrían afectar por herencia a los hijos. Esto es una auténtica revolución. Así que lo que aprendimos en el colegio, que sólo las mutaciones hacen variar los genes o que sólo se hereda lo que está en los genes, parece que no es cierto. Una certeza dinamitada. O la física cuántica, que asevera que una partícula puede estar aquí y en otro lado al mismo tiempo, o que existen otras dimensiones… ¿Qué certeza nos queda? A mis alumnos les digo cuando les explico algún tema que “esto de momento es así y dentro de unos años tal vez no lo sea”…

-En la escuela nos han enseñado muchas certezas, pero no a descubrir quiénes somos verdaderamente y a utilizar el “GPS interior”, uniformando el conocimiento y entrenándonos para este sistema que va terminando su ciclo.

-Sí, para ser muy iguales entre nosotros… Hace poco leí que a los niños los preparan para su futuro, pero la cuestión es que los tienen que preparar para el presente. ¡Ya nos inculcan lo de vivir el futuro cuando somos niños! Todo es futuro.

-Y se da la paradoja que también existen “adolescentes” de 30 años.

-Tiene mucho que ver con la aceptación, o no, de que nos hacemos mayores. Ahora todo es modificable, como el aspecto físico, que te puedes ir estirando la cara para parecer un chaval, o la forma de vestir… Cuando salen arrugas es más traumático que en otras épocas. Nos aceptamos menos, somos más artificiales. Antes éramos más naturales, aceptábamos la vida tal cual era.

-Al producirse una resistencia al cambio natural esto provoca sufrimiento. Y volvemos al tema de la flexibilidad: cuanto menos flexible eres, más sufres.

-Sufrimos cuando la realidad choca con nuestras expectativas. Si plantas una semilla normalmente imaginas la planta ya desarrollada, pero luego nunca resulta igual a como la has imaginado: las hojas son más grandes, el color de las flores es más intenso,.. entonces algunos disfrutan lo mismo, mientras otros se desesperan. Esto también ocurre en la vida: las cosas no resultan ser como las habíamos planificado.

-En tu libro reproduces una frase de Antonio Gala que dice “la felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante”. Pregunto: ¿nada?

-En una conferencia, que se puede ver en un video colgado en Youtube titulado “Redescubrir la vida”, Anthony de Mello durante los diez primeros minutos iniciales prepara al auditorio (jóvenes, principalmente) para lo que iba a oír. Dice, entre otras cosas, que “ahora les voy a dar la clave de la felicidad en una frase, pero primero os tengo que avisar que no os va a gustar nada”, y les pide que no emitieran juicios o lo desecharan. Finalmente termina expresando que la clave de la felicidad es el desapego, poniendo como caso paradigmático un indio (de India) que tira un carro donde van personas como pasajeros. De Mello afirma que para ser feliz hay que desapegarse de todo, incluso de la propia vida. Creo que debemos practicar el desapego, restarle importancia a las cosas, aunque no es nada fácil. ¿Cómo te desapegas por ejemplo de tus hijos?

-¿Qué le dirías a quien se acerca y te pide que le resumas lo que has querido transmitir con tu libro?

-Tienes que tener la mente más abierta y podrás ser más feliz.   



Entrevista de Aurelio Álvarez

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Encantados de conocerte



"Si no fuera por la crisis, no habría progreso ni evolución"

Borja Vilaseca, empresario, coach, formador y escritor, anticipa el estallido de otras "burbujas", hoy en auge, como el coaching y la emprendeduría. Afirma que defiende la crisis "porque es lo mejor que nos ha pasado", al confrontarnos "con nuestra ignorancia y un estilo de vida insatisfactorio".


Borja Vilaseca-Tú pones pasión, y lo reconoces, en tus proyectos y mensajes. ¿La única forma de vivir y hacer las cosas es con pasión?

-Lo primero que les diría a tus lectores es que por favor no se crean nada de lo que lean en esta entrevista; más bien que verifiquen por sí mismos si alguna de las reflexiones puede aportarles valor a su vida personal y profesional. Dicho esto, por mi experiencia personal y lo que he investigado, he constatado que hay tantos tipos de personas como seres humanos en este mundo. Cada uno vive la pasión a su manera, algunos son muy apasionados según su carácter, como yo, que soy "fuego"; en cambio mi mujer, por ejemplo, es muy diferente. Por su modelo mental, vive la pasión de una forma más serena. Más allá de esta semántica, creo que para vivir plenamente hemos de encontrar un sentido y eso tiene que ver con descubrir quiénes somos y para qué estamos aquí. Las personas que saben para qué están aquí se levantan por la mañana con más fortaleza, afrontando los obstáculos desde un lugar donde puede surgir pasión, convicción u otro tipo de sensaciones, pero cada uno a su manera.



-Estamos en un momento histórico y social en que lo más común es encontrar egos caídos.

-Las circunstancias, la coyuntura, lo que nos pasa, en el fondo, como decía Krishnamurti, todo es un juego de espejos y proyecciones. Tu realidad externa es el fiel reflejo de cómo es tu realidad interna. Los que se aferran a mirar la coyuntura, lo externo, y justificar su inmovilidad interna, por decirlo de algún modo, son personas que están diciendo "no me conozco, tengo mucho miedo y justifico el mantenerme en la zona de comodidad por lo que otros me están diciendo que está pasando". Obviamente, todos terminamos co-creando nuestras circunstancias: la crisis ha sido, en gran parte, un fenómeno muy psicológico.

-Y a lo que hemos llegado…

-Es un momento de catarsis, maravilloso. Reivindico el hecho de dejar de echar la culpa a la crisis. Estoy aquí para defenderla un poco porque es lo mejor que nos ha pasado, al menos a mi generación. Nos saca de nuestra zona de comodidad, nos confronta con nuestras miserias. Nos hemos dado cuenta de que somos muy ignorantes, inconscientes, con un estilo de vida insatisfactorio marcado por el vacío existencial, refugiándonos en el consumo, y debido a nuestro miedo, nos atrincheramos en empresas e instituciones en las que nos sentíamos temporalmente protegidos. Pero, verdaderamente, ¿somos una sociedad feliz, una sociedad amorosa?... No, estamos muy lejos de serlo, de hecho felicidad y amor son dos palabras muy maltratadas por la sociedad.

La crisis está siendo ese gran espejo donde estamos viendo reflejada la verdad de lo que está pasando en el interior de la mayoría de nosotros. Hay personas que no lo quieren ver porque es muy doloroso, entonces se pierden fuera, se indignan, se quejan, pero muchos otros estamos en un acto de humildad de reconocer que no sabemos, que esta crisis es una invitación para cuestionarnos, para seguir creciendo y evolucionando. Si no fuera por la crisis, no habría progreso ni evolución. Todos los proyectos que he montado han nacido en plena crisis y no creo que existiera tanta demanda de estos proyectos si la gente no estuviera con esa necesidad tan profunda de cambio que ha sido motivada, en gran parte, por la crisis.

-Hay quienes aun en este mundo de desarrollo personal, con entrega, pasión y compromiso, sienten que algo falta, no sucede, a la hora de emprender un proyecto profesional propio.

-Existen dos grandes burbujas dentro de la industria del crecimiento personal, que estallarán tarde o temprano. Una es la del coaching, que es muy evidente. Asistimos a una saturación en la oferta de másters, encontramos coachs por todas partes que han hecho un viaje muy mental, intelectual... Los que salen de estas formaciones, la mayoría, saben qué es un coach, saben la metodología, pero no tienen ni idea de quiénes son. Es una fábrica de "ego-coaching", porque desde el personaje que has construido ahora te pones otra capa, la de coach, y vas a acompañar a otras personas perdidas desde tu desorientación profunda interior. La otra burbuja son los emprendedores; está muy de moda, yo formo parte de estos mensajes divulgadores. Pero, más allá de ambas burbujas, me he comprometido a que la gente se conozca verdaderamente a sí misma, que vaya a la raíz, al núcleo, que traspase todas las capas de condicionamiento que hemos recibido, que se atreva a confrontar el dolor reprimido que hemos acumulado por vivir tan ignorantemente en base a las consignas de otros, convirtiéndonos en alguien que no somos, llevando un estilo de vida prefabricado.

-Es decir, apuestas por lo único, especial y diferente que somos, cada uno, como personas.

-Me he dado cuenta por quienes se han comprometido con este viaje espiritual, el viaje de la vida, que cuando tú vas a hacer este viaje hacia adentro, muy vivencial, muy experiencial, en el cual abres tu corazón, caen la carcasa, la máscara, muchos sueños del ego, y te conoces a ti mismo, conectas con esa semilla, con esa esencia con que naciste, y ahí se revela tu propósito. Algunos han venido a ser coachs, otros a emprender, pero te das cuenta de que hay otros caminos vitales que ahora mismo no tienen tanta marca personal pero generarán una vida de tremenda satisfacción, felicidad, sentido, y no hay ningún molde o forma para que todos seamos coachs o emprendedores. Quizá seas carpintero, profesor, o un empleado con otra actitud frente a la vida. Se nota clarísimamente cuando las personas hacen con su vida lo que han venido a cumplir. Su simple presencia irradia una energía preciosa, que pasa desapercibida para quienes tienen ojos pero siguen sin ver ni captar lo esencial.

-¿Cómo lo notas tú?

-Cuando una persona aprende a ser verdaderamente feliz se produce una experiencia transformadora, revolucionaria, y mediante su granito de arena está contribuyendo a dar lo mejor de sí mismo en ese gran tablero de juego que estamos todos, la sociedad. Desde mi punto de vista, creo que lo que necesitamos es autoconocimiento, y desde ahí que cada uno, cuando llega al núcleo, no necesita consignas, referentes, gurús, másters, porque ya todo se le revela. Está dentro. Pero, claro, da mucho miedo conocerse.

-El miedo acompaña al hombre desde la noche de los tiempos.

-Y nos acompañará un largo rato. Para mí se trata de vencer la ilusión que sostiene al miedo porque el miedo tiene que ver con el ego, la máscara, el personaje. Es cierto que si viene un león ahora mismo, correremos cien metros en un segundo, o lo atacaremos y feneceremos o no, correspondiendo al instinto de supervivencia. Pero, ¿cuántas veces aparece un león poniendo en peligro nuestra vida?, pocas, ¿no? ¿Cuántos "leones" creamos en nuestra cabeza para justificar una vida carente de sentido? El miedo se sustenta en una ilusión basada en una construcción mental, de una personalidad; cuando tú te conoces, no hay lugar para el miedo, es imposible tener miedo. ¿Miedo a qué?, ¿a lo que piensen los demás… si es una construcción mental basada en una subjetividad, una distorsión que tiene más que ver con sus propias movidas? No tiene nada que ver contigo, sino con ellos. ¿Miedo al fracaso…, si el fracaso no existe, lo único que existe es aprendizaje? Yo he montado proyectos que no han salido y lo que he aprendido, ¡madre mía! ¿Miedo a la muerte? ¡Pero si es lo que le da sentido a la vida, lo que nos mueve a valorar y agradecer la vida mientras podamos vivirla! Hoy en día no es necesario el miedo. Pero volvemos a lo mismo: tenemos tanto miedo que incluso tememos confrontar nuestro propio miedo.

-Bien, supongamos que estallan esas burbujas. ¿Qué crees que sucederá después?, ¿hacia dónde vamos?

-En una visión personal, para mí el tema está en la educación. Es la clave, la raíz del problema y de la solución. Hablo del sistema educativo. Cuando empiece a cambiar será un reflejo del cambio de la mayoría de las personas como consecuencia de un proceso mayoritario de autoconocimiento, de forma autodidacta. Por un lado, se trata de la reforma radical del sistema. La enseñanza no será la misma que recibimos en la era industrial, relativa al ego, los miedos o la enseñanza para obedecer. Será una nueva escuela de la era del conocimiento, de educación emocional, educación financiera, que desarrolle nuestro potencial, que enseñe a pensar por sí mismo. Todo esto llegará, por supuestísimo. Pero mientras tanto habrá un camino autodidacta de autoconocimiento que desembocará en la responsabilidad personal.

Es decir, vislumbro una sociedad donde poco a poco irá cayendo el victimismo, la culpabilidad, y las personas, a través de sus procesos existenciales, entrarán en contacto con la responsabilidad personal, con la complicidad de la vida. Habrá más sabiduría cotidiana para afrontar el día a día y más compromiso de hacerte cargo de ti mismo emocionalmente, encontrando la felicidad dentro de ti, sin esperar que otros te hagan feliz. ¡Imagínate las consecuencias que tendrá sobre tus valores, en tu forma de consumir! La gente busca en las relaciones la felicidad, pero a medida que se dé cuenta de que la felicidad está en su interior, cambiará su forma de ser y vivir en el mundo.

-Mencionas la educación financiera como parte de la era del conocimiento.

-Sí, porque la inteligencia financiera lleva a emanciparte de las instituciones establecidas, que son "papá estado" y "mamá corporación". Esto significa tener una vida sin deudas ni préstamos, ganar-ganar, recibir dinero haciendo algo que tenga sentido y se vincule contigo, trabajando para ti al servicio de las personas. Y no esperar que nada ni nadie resuelva tus problemas laborales, económicos o profesionales. Vivimos una etapa de adolescencia económica, la mayoría no se ha emancipado de papá y mamá, ni emocional ni económicamente. Por eso tenemos ahora estas circunstancias, propias de una educación que nos condicionó para pensar y comportarnos así. Me asombra la tolerancia de la gente ante el sufrimiento por el temor tan profundo a salir de su zona de comodidad. En general no iniciamos un proceso de cambio hasta que nuestras circunstancias se vuelven absolutamente insoportables…

-Resulta llamativo que las corporaciones tradicionales dispongan que sus empleados participen de cursos de inteligencia emocional, motivación, etcétera. ¿Cómo lo explicas?

-Aquí abres otra puerta fascinante. Las empresas no cambian, lo que cambian son las personas que forman parte de las empresas. Las empresas jamás cambiarán por humanismo, por bien común o por buenismo. Lo harán, sí, cuando se den cuenta de que cambiando ganarán más dinero, pero con una diferencia: como resultado de crear verdadera riqueza. Cada vez descubrimos más casos de directivos que caen en una profunda crisis como seres humanos, "despiertan" después de muchos años "dormidos", y comienzan a conocerse.

-En este contexto, tú propones el aprendizaje organizacional. ¿Qué es?

-Es una herramienta maravillosa, el viaje del autoconocimiento, desarrollo y liderazgo para que las empresas cambien su mentalidad, el estilo de liderazgo, su cultura de trabajo, para adaptarse a la era del conocimiento, a fin de que comiencen a crear riqueza sostenible. Las empresas son instrumentos fantásticos para satisfacer necesidades y solucionar problemas. Y el gran cambio revolucionario del siglo XXI será que las empresas ganarán dinero como resultado, no como objetivo.

-¿Ese cambio revolucionario también afectará a los dueños de las empresas?

-A menos que se reinventen, muchas empresas quebrarán. Las empresas del nuevo paradigma, de la era del conocimiento, que verdaderamente creen riqueza, entrarán en un marco de lo que se llama Abundancia Económica Sostenible. Imagínate que creas riqueza y ganas mucho dinero, beneficiando con la estrategia de ganar-ganar a la comunidad, tus trabajadores, los clientes, y lo haces en otro marco, de forma ecológica, sostenible. Esto es creatividad, un potencial que está ahí. Entras en un espiral de sostenibilidad, de abundancia económica, lo cual acaba repercutiendo en todos aquéllos. Es una visión que tengo. Las empresas tienen personalidad, una cultura que es un reflejo de las creencias a nivel inconsciente del equipo directivo y, por supuesto, los accionistas. En este aspecto, estoy trabajando activamente a través de un máster en la Universidad de Barcelona (UB); también en una consultora. En España, hay que decirlo, estamos muy dormidos, mientras que en otros países están espabilando. En Latinoamérica se ríen de nuestra crisis, dicen que no sabemos qué es una crisis. Este año me invitaron a ir a Colombia y me encantó. Hay una energía y positivismo que echo de menos. Y voy a volver.

-En Valencia, concretamente, estás impulsando algunos proyectos.

-Imparto un curso llamado "Encantado de conocerme", de introducción al autoconocimiento a través del eneagrama, una herramienta fantástica que me hizo click, para comprender el ego, mi ignorancia, mis límites y desarrollar mi potencial. Y también un máster en desarrollo personal y liderazgo, de la UB a través del Instituto Aware, en su segunda edición, dirigido por Mónica Fernández. Es un viaje de autoconocimiento, de desprogramación de las creencias con las cuales fuimos condicionados, para que cada persona descubra, reconecte con lo mejor de sí misma y viva esa experiencia transformadora, ese cambio de paradigma, para enfocar la vida de una manera completamente diferente y hacer un proceso de reinvención también en lo profesional.

-También eres el creador de La Akademia.

-La mayoría de quienes hacen este gran cambio personal, que es finalmente un viaje espiritual, tienen alrededor de 40 años. ¡Curioso, la crisis de los 40…! Pero personalmente, junto a quienes participan en La Akademia, cuya directora en Valencia es Blanca Llantada, queremos que en la crisis de la adolescencia, los chavales tengan un proyecto y hagan ese click mucho antes. Esta iniciativa es totalmente gratuita, con 120 horas de educación emocional, financiera, cada uno de los chavales con su propio coach acompañándole en el viaje. Así pueden ver la vida con otros ojos, con autoestima, con confianza. Se les estimula la inteligencia para que sepan verdaderamente quiénes son, para qué están aquí, y elijan lo que quieran hacer de mayores.

Además dirijo la consultora de aprendizaje organizacional Koerentia, que tenemos en Barcelona, Madrid, Bilbao y Valencia. Me dedico a democratizar la sabiduría para fomentar procesos de cambio, transformación, reinvención, para adolescentes, adultos y empresas. Al final es la misma metodología, pero la adaptamos en función de a quiénes nos dirigimos y sus necesidades. Y todo esto viene por mi propio viaje personal. Doy gracias a la vida por todas las bofetadas que me dio porque fueron precisamente las que necesitaba para despertar.


Entrevista de Aurelio Álvarez
 

Conoce más de Borja Vilaseca en www.borjavilaseca.com

martes, 3 de abril de 2012

Los Cincuenta | ¿Crisis o sabiduría?

TúMismo - Hay una etapa de transición clave en la vida tanto de los hombres como de las mujeres, marcado -en términos biológicos- por la disminución de la función reproductora. En las mujeres esto se produce de manera radical, con una bajada drástica de los estrógenos, el cese definitivo de la función ovárica y consecuentemente de la menstruación -lo que se conoce como menopausia-, y suele ocurrir entre los 45 y los 52 años. En los hombres, en cambio, el proceso es gradual; también sobreviene una bajada notoria de la producción de testosterona, pero no con la interrupción definitiva de la capacidad reproductiva. La percepción de los primeros síntomas puede ocurrir a partir de los 50 años y, aunque no es el término más correcto, suele llamarse andropausia. Seguir leyendo.