Soy un yogui
"La paciencia es el elemento sustancial para cualquier disciplina de conocimiento y el yoga no está exento" de ella, dice José Mª Márquez, Gopala, que participará nuevamente en el Congreso Mediterráneo de Yoga, en su segunda edición, en Valencia, del 14 al 16 de febrero de 2014
-¿Cómo llevas esto de trabajar en el Poder Judicial, el yoga y la poesía? Parece un tanto alquímico todo ello para una persona.
-Ante todo considero que soy un yogui. El yoga es un arte de
vivir lleno de facetas. Cuando conocí el yoga a través de swami
Vishnudevananda supe que es una técnica que te enseña a respirar, a
realizar asanas y que la condición natural del ser humano es el estado
de relajación. También da una serie de pautas dietéticas relacionadas
con la forma de alimentarnos, respetando el concepto de ahimsa (no
violencia) en su máximo sentido y, por tanto, la dieta vegetariana.
Estos cuatro elementos conducen hacia una transformación del estado de
desasosiego en calma y permiten la meditación y el pensamiento positivo.
Estos cinco componentes son la esencia del yoga, que puedes aplicar en
tu vida en todo momento, y no sólo cuando vas a tomar una clase de yoga.
Si estoy en la vida judicial, acometo esos mismos principios desde que
entro en una oficina hasta que salgo de ella: respiro con calma,
mantengo mi dieta vegetariana, lo más equilibrada posible. Creo que el
ser humano puede vivir relajado y, sobre todo y lo más importante,
puedes generar paz y calma para sí mismo y para su entorno. Yo no veo
diferencia entre el yoga y el trabajo. La alquimia se ha producido.
-¿Con el sistema judicial estamos pagando algún karma como sociedad, teniendo en cuenta los tiempos que corren?
-Los seres humanos estamos pagando karma siempre porque es parte de
nuestra existencia. La ley de karma es muy sencilla: todo lo que has
hecho a título individual, familiar, colectivo, genera efectos en tu
futuro próximo. Pero esta ley tiene una gran bondad y es que, en función
de cuál es tu actitud en el presente, podrás generar efectos en un
momento futuro que serán de una u otra manera en función de tu actitud.
Por tanto, sin duda, lo que tenemos actualmente en cualquiera de los
ámbitos de la vida, individual y colectivamente, no sólo en la Justicia,
deriva de todo lo que hemos hecho con carácter previo. El futuro está
en nuestras manos.
-Por lo que dices, advierto cierto optimismo acerca de que
podemos poner en perspectiva lo que está sucediendo y sentir una energía
disponible para que todo cambie en nuestro beneficio.
-A título personal, como yogui y también como ciudadano, creo que esta
crisis no es mayor que otras acontecidas a lo largo de la historia. No
soy especialista en crisis, ni antropólogo social, sociólogo o
psicólogo; soy un yogui, analizo mi vida y la sociedad, mi entorno, como
un yogui. El ser humano tiene la capacidad de encontrar el equilibrio y
la calma, y el yoga enseña el camino en cualquier espacio.
Independientemente de tu condición social, de edad, religiosa, sexual,
te da pautas para reaprender la forma de respirar, de comer, de hacer
ejercicios (asanas), de vivir en relajación física y mental y de
transformar tu pensamiento de angustia en calma, como me enseñó Swami
Vishnudevananda, uno de los discípulos de swami Sivananda. Yo siempre he
creído que el equilibrio del universo sólo depende del mío. Si yo estoy
en equilibrio, todo lo que se encuentra a mi alrededor tiende al
equilibrio. Esto no significa que sea en estados estáticos de equilibrio
absoluto, constante, permanente, como tampoco podemos pretender que lo
que existe en nuestro entorno esté en equilibrio permanente y constante.
Pero, insisto, no creo que esta crisis sea más grave que otras
anteriores. Nos obsesiona porque es la que tenemos, es el “masaje” que
nos damos cada mañana cuando vemos las noticias, pero pasará como
tantas. Lo que es cierto es que, dentro de las últimas, está
transformando mucho a la mayor parte de los seres humanos. El yogui es
un buscador y se adapta al terreno. Swami Vishnudevananda siempre decía
“lo que tienes que hacer es levantarte cada día, hacer tus prácticas
(asanas y pranayamas), meditar en silencio y luego llevar toda esa
energía allá donde vayas”.
-¿Tú cómo lo haces?
-Me toca trabajar en el mundo de la Justicia, ahora mismo muy convulso,
pero no lo está más que otros como el económico, el sanitario o el de la
educación. Quizá uno de los elementos que hemos conseguido dentro de
este ámbito, bastante conservador en el sentido social, no sólo en
España sino en todas partes, es abrir pequeñas puertas para que la
carrera judicial hoy sea tal vez una de las que goza de algo que otras
no tienen. En los procesos de formación, tanto inicial como continuada
de los jueces y magistrados, introducimos unos cursos que denominamos
“Técnicas de relajación y concentración en el puesto de trabajo” y que
es puro yoga, con la finalidad de mejorar la calidad y el confort
laboral, minimizando los niveles de estrés de un colectivo que tiene un
papel determinante en la resolución de conflictos sociales y que está
sometido a importantes cargas de trabajo.
¿Por qué estamos ofreciendo desde hace unos años este tipo de actividad
dentro del mundo judicial?, porque soy un entusiasta de los proyectos
innovadores. Precisamente me han llamado de la Comunidad Valenciana para
incorporar este nuevo año un taller de nueve horas, en el que
trabajaremos con jueces y magistrados, la forma de visualizar, de
respirar, de posicionarse en la silla, de relajarse. Lo haremos en
Alicante en febrero. Pertenezco a ese grupo de “locos” que creemos que
el mundo puede transformarse cuando nos transformamos a nosotros mismos y
transformamos pequeños entornos a nuestro alrededor.
-Cuéntame en qué consiste esa forma de estar en satisfacción interna, llamada santosha o contento.
-Santosha es uno de los elementos sustanciales de la práctica del yoga.
Es el saber estar en el aquí y ahora, en un estado de equilibrio y
satisfechos; la sensación de suavizar el deseo, no de eliminarlo o
restringirlo. El ser humano tiene deseos constantemente: quiere sentir
calor o frío, comer, beber… Santosha es precisamente, cuando no posees
los elementos para satisfacer esos deseos, estar igualmente a gusto que
si tienes un ventilador, una manta, comida o bebida. Para mí es la clave
de la práctica del yoga que enseñamos a nuestros estudiantes, y trato
de incorporarla cada día.
En el mundo laboral es muy importante. Cuando es lunes, el dicho popular
es “estoy de lunes”, que al parecer no es la condición óptima de un
sábado o un domingo; en cambio en jueves la frase es “¿cómo estoy?, pues
muy bien, ¡ya es jueves!” y si es viernes, ni te cuento… Esto es
justamente el antisantosha, cuando lo que habría que decir es “¡qué
maravilla, es lunes!”, y lo mismo un jueves, un sábado o domingo. No es
fácil de entender, de explicar o asimilar, pero es posible. Te invito a
que lo practiques, la semana se llena de belleza.
-¿Qué dirías de Rumi, poeta del siglo XIII, un tanto desconocido en esta parte del mundo, que te ha inspirado?
-Para mí Rumi resulta ser la esencia de la poesía, en términos de unión,
de disolución en el Universo. Él y su maestro, Shams-e-Tabrizi, eran
bien conocidos por swami Sivananda. Rumi era un yogui en el sentido más
puro de la expresión. No hacía distingos entre el ser hombre y el ser
mujer, o entre tradiciones religiosas, precisamente en un lugar bien
difícil porque era un lugar donde había diferencias en esos aspectos, y
él las trascendía absolutamente. Cuando empecé a leer a Rumi comprendí
que estaba muy cerca del yoga, de sus ideas y prácticas. A mí Rumi me
enamora constantemente. Cada día intento buscar alguno de sus rubaiyats
(poemas de cuatro estrofas), que me parecen perlas de sabiduría. Hice un
poema homenaje a Rumi con ese título. Su poesía es esencia de la
sabiduría y por eso me atrae tanto. Ahora mismo estoy trabajando en un
disco, que saldrá en noviembre de 2013, que es una reinterpretación de
sus poemas. Nosotros hemos elegido dieciocho poemas en diferentes
registros, como rock’n roll, balada, etcétera, y con esas músicas los
poemas suenan maravillosos y podrán llegar a más personas que nunca
asistirían a un recital de poesía declamada de Rumi.
-En yoga hay corrientes que ven al ego como el enemigo a vencer,
mientras otras proponen su integración. ¿Por cuál de ellas te decantas?
- Clarísimamente, por la integración. El yogui no es enemigo de nada ni
de nadie. El ego es el elemento que en principio te identifica con tu
cuerpo, tu mente, tu condición de ser humano. El yogui busca la
desidentificación y swami Sivananda decía “tú no eres tu cuerpo, no eres
tu mente, ni tus sentidos, ni tus emociones; tú eres Lo que es, la
divinidad en sí misma”. Para el desarrollo de esa disolución están tu
cuerpo, tu mente, tus sentidos y emociones. El yogui va aquietando la
densa presencia del cuerpo, de las emociones, la actividad mental,
invitándoles poco a poco a que vayan alejándose, pero no reprimiéndolos.
El yoga nunca reprime nada, sublima la Vida. El yogui es un invitador
nato para que los elementos egoicos vayan disolviéndose, pero hay veces
que eso dura muchas vidas. En cualquier caso, para los que no confían en
que haya otras vidas, desde luego lleva toda una vida.
-Algunos creen que el yoga puede resultar aburrido por lo repetitivo. Es una crítica que se escucha y a la que tú qué respondes.
-La paciencia es el elemento sustancial para cualquier disciplina de
conocimiento y el yoga no está exento de la necesidad de tener paciencia
con la práctica disciplinada. Hoy estamos acostumbrados a satisfacer
nuestras necesidades de inmediato, como si hubiera atajos para todo.
Cuando hacemos una jornada de puertas abiertas en la Escuela Sivananda
de Madrid siempre hago alusión a esta reflexión sobre la paciencia,
porque hoy lo que se vende es la satisfacción instantánea de las
emociones y las necesidades de conocimiento, y el yoga no sirve para
esto. Swami Sivananda tiene cientos de máximas relacionadas con la
paciencia. Es cierto que el yoga es repetitivo, sí. Es más, las
prácticas que hacemos en nuestra escuela son repetitivas y algunos nos
tachan de especialmente aburridos. Pero cada día tú eres diferente y
harás la misma secuencia mecánica con tu cuerpo siempre con pequeñas
variantes, será tu mente la que hará que cada una de las secuencias sea
distinta porque ella continuamente está cambiando. Un día estás con las
emociones a flor de piel, otras veces en calma, otras con angustia, un
día llegas a clase amando la vida y al siguiente la odias…
-Junto al yoga clásico, actualmente han florecido muchas
corrientes que ofrecen diversidad en la práctica y por eso, tal vez, las
críticas a las que hacíamos mención.
-Nuestra escuela de profesores es la que más ha formado en el mundo en
toda la historia y sigue siendo un ejemplo de buena formación, con una
probada instrucción. El yoga debe tener un efecto repetitivo y exige una
importante dosis de paciencia y trabajo muy disciplinado. Sin embargo,
hoy, como el yoga llega a más lugares, cada sitio requiere de algo. Por
ejemplo, es cierto que a la gente joven le gusta más el yoga en pareja,
más sensitivo, donde hay contacto uno con otro; o el yoga aéreo, porque
te cuelgas, el yoga en caliente en el que sudas y estás más cerca de los
elementos gimnásticos. La escuela de Yoga Sivananda no está en contra
de nada y menos de los novedosos estilos de Yoga. Tenemos que dejar que
esos espacios novedosos crezcan y se desarrollen, porque hay personas
que de otro modo no se incorporarían a un método de conocimiento como el
Yoga. Muchos acaban luego buscando el Yoga tradicional. Por tanto, les
damos la bienvenida a todos los estilos.
-¿Cuál es tu compromiso con la Escuela Sivananda?
El proyecto fundamental en el que estoy es la transmisión de la
experiencia de vida que swami Vishnudevananda me enseñó. Yo soy un
yogui, discípulo de swami Sivananda y swami Vishnudevananda, y el
objetivo de mi vida es transmitir su conocimiento, para eso vivo, soy un
servidor de ese propósito. La Escuela de Yoga Sivananda ahora mismo es
la más extendida del mundo, y en junio de este año celebraremos el 40º
aniversario de su creación en España. Cuarenta años abriendo 365 días al
año al servicio de todos los que quieren aprender Yoga. Como escuela de
formación su finalidad es formar personas que crean en el concepto del
yoga para luego incorporarlo en sus vidas. No formamos profesores de
yoga para enseñar en los Himalayas, sino para hacerlo en hospitales, en
prisiones, en aulas… para ser yoguis, para experimentar el yoga.
Más información sobre el programa del II Congreso Mediterráneo de Yoga y la participación de Gopala, en www.congresosdeyoga.com (Valencia)
Entrevista de Aurelio Álvarez